Flores moradas
8 de marzo, día de la mujer.
Aún sigo transitando entre los ecos de ese día. Las publicaciones, los mensajes y las fotos que pintaron mis páginas de inicio.
Quería hacer una carta dedicada a toda aquella tribu, aquelarre y comunidad que me ha rodeado durante los últimos años. Mi familia, mis amigas, mis compañeras... Durante estos meses que han pasado, he perdido la cuenta de cuántas veces he dado las gracias por su compañía.
Gracias. Me sostuvieron con tanta fuerza que nunca tuve la necesidad de poner mis rodillas en el suelo.
9 de Marzo INT. HABITACIÓN. DÍA
Escribiendo en mi journal me encontré divagando sobre un tema que el día anterior se había enganchado en mi cabeza por un video: el disfrute de la feminidad.
El gozo, la libertad, la elocuencia… todo aquello que no posee barreras ni se mide por la altura de la vara
¿Qué es la feminidad más allá de la teoría? ¿Cuál es mi concepto de feminidad?
Para responder a esa pregunta, retrocedí en el tiempo, voltee la mirada hacia mi linaje femenino y las historias que me son conocidas sin intención de buscar un culpable, solo curiosidad.
Me di cuenta de que en todos estos años había perdido el control de mi propia feminidad, de mi disfrute de ser mujer y de poder demostrarlo con cada pequeño gesto que nace de un lugar tan genuino como lo es el corazón
Porque en mi caso; bailar de la nada, vestirme muy bonito para un día normal iba de la mano con la pregunta “¿por qué?”
¿Por qué?
Porque quiero, porque puedo.
Porque cada deseo florece en mi pecho; abre sus pétalos y se expande, esparciendo su brillo. Y con cada interrogante se apagaba un poco más esa chispa dentro de mí que solo quería salir.
Ese era solo el punto de partida porque en lo profundo hay historias aún más complejas.
Mirando pa’dentro
Caí en cuenta de que las bases de mi propio goce como mujer se habían visto comprometidas por el temor, el pudor y el qué dirán. Y ahora a mis treinta y un años puedo decir ¡qué frustrante!
Si estuviera de frente con esa versión de diez años menos le pediría que no se cubra los ojos, los oídos y las labios, que todo lo que la vida ofrece como si fuera una película es valioso.
Sin ser conocedora de la teoría, pero sí de mi propia experiencia, confieso que me escondí bajo una coraza porque mostrar demasiado era proporcional a que otros se aprovechen. Porque la sensibilidad no es bien vista y es como un ente aparte de lo que nos hace humanos.
No sé qué es no tener emociones profundas. Incluso cuando no siento nada, lo siento todo completamente”
Sylvia Plath
Si me visto muy bonita es por algo. Si no me maquillo porque quiero darle un respiro a mi piel entonces eso también está mal.
A veces pienso que nunca estuve conectada del todo porque siempre había una voz que me atrapaba y ahogaba mi propio juicio.
Esa fue mi responsabilidad.
¿Y ahora qué debo hacer?
Mi 8M años después.
Supongo que ser mujer tiene todo que ver con observar la verdadera belleza de las cosas y detenerte un instante a pensar; a crear un retrato que nace de tus ojos. Es analizar sin quedarse en la simpleza y tener el poder de transformar el mundo al crear nuevas vidas desde el amor. También preservar nuestra historia con la meta de generar nuevos cambios a nuestro favor.
Somos tanto que me pregunto por qué dejamos de disfrutarlo (no seré la primera, tampoco la última). Por qué me callé a la primera que me dijeron que no bailara para celebrar porque había gente viéndome; por qué no me puse un vestido bonito para ir a trabajar porque significaba que iba a salir con alguien o qué se yo. Qué estupidez.
¡Qué ganas de perder la fibra de ese corazón que late buscando sentir en todas partes! Escuchar el eco de los demás latidos como si se tratara de un satélite.
Para este punto de mi vida, y en el silencio típico del auto descubrimiento, he visto en el espejo a la mujer que soy. A la que se mantiene en pie por mucho que la haya mancillado.
Y le di las gracias Le sonreí y la abracé
Porque pese a todo y a su historia, decidió abrir los ojos y avanzar.
Lleva heridas tatuadas en la espalda, heridas que en algún momento quemaron. Sin embargo, se ha quitado la venda de los ojos.
Por eso me celebro (nos celebro). Porque somos capaces de llevar a cuestas un peso muy grande, pero siempre encontramos la oportunidad de desprendernos de aquel equipaje; quitar lo que nos resta, dejar lo que nos suma y seguir adelante.
Somos magia. Somos transformación.
Somos mujeres
Y que afortunada de poder serlo.


